Mujer cálida, de sonrisa inigualable, la carne y la sangre no nos acompaan, pero a mí eso no me importa nada, ya qué de la nada me sacaste, me salvaste cuando estaba desahusiada. No sabes cuánto te quiero restrubuír por tú cariño, tú me amaste por mí persona. tú me amaste por mi virtud y por mi defecto. No me querías convertir en alguién, sino explotar ese alguién que estaba sepultado en mi interior, por culpa de una vida llena de de miedos y odios. Me has devuelto la esperanza, ahora ya tengo más confianza en mí y en los demás, me has dado un beneficio imposible de superar. Me quieres como soy y eso se ve en el actuar, eso hasta yo lo puedo ver. No son palabras con las que demuestras tus sentimientos, ya qué ambas sabemos que las palabras son generalmente carentes de valor, olvidadizas y generan decepción.
Perdóname si a vecés no expreso con total presición mi amor por ti, o si a veces madre no te llamo, es qué hay momentos donde las costumbre y el odio terminan por vencerme. Tú me salvas madre, tú me salvas y me enseñas que no hay mal en amar a los demás, que no hay desgracia en amarme a mí misma. Doy gracias a Dios por haberte conocido, mil veces gracias. Te quiero, te adoro, y no es por qué me has mejorado como persona, sino por cómo eres conmigo. Tienes que saber que no te quiero porqué me quieras, te quiero por cómo eres, te quiero porqué te quiero.
domingo, 25 de febrero de 2007
Ice Queen
Tan fría, tan falta de sentimientos, mujer echa de hielo. Mujer muda y gélida, eres espejismo de muerte y horror. Me causas desesperación, por qué tu semblante es niebla, nada claro, nada simple. Ojos impredecibles de mirada compleja, tanto odio y angustia veo en ellos que no sé si temerte o compadecerte. Eres tan bella, pero tú belleza me perturba, ¿cómo puedes parecer un ángel de los cielos, cuando tú y yo sabemos que ángel caído eres?, ¿cómo las apariencias pueden engañar tanto?, es qué acaso esa belleza es lo bueno que hay en ti, o es simplemente otra de tus artimañas para hacer caer a la gente candida cómo yo bajo tus redes. No sé si amarte, odiarte o simplemente olvidarte. Dime tú que prefieres, dime tú qué es lo qué te haría más daño y créeme que lo haré. Sé que morir ya no te importa, entonces déjame apresurar ese día envenenandote, llevandote al límite entre la cordura y la insanidad. Déjame destruirte cómo tu lo hiciste conmigo, déjame devolverte todo lo que tú me has echo. Es mí venganza. Ya no creo en un héroe y mucho menos en un dios, ya no soy tan infantil, nadie me vengará. La venganza esta en mí, yo soy la venganza, mí venganza. Déjame sanarme odiandote, o por lo menos olvidandote. ¿Por qué es tan difícil el olvido?, ¿por qué no mejor presionar un botón y eliminar todo el horror vivido? ¿Acaso es mejor jalar el gatillo?, ¿es más fácil?.. Ya no tengo certeza ni de quién soy, tú te encargaste de corromper hasta el último pedazo de mi ser..
Suscribirse a:
Entradas (Atom)